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EL ABOGADO

. No te desampararé, ni te dejaré (Hebreos 13:5).1 Juan 1:8-2:2

reflexiones

Desde una cárcel de Florida, en junio de 1962, Clarence Earl Gideon escribió una nota a la Corte Suprema de los Estados Unidos pidiendo que se revisara su condena por un crimen que no había cometido. Y agregó que no tenía medios para contratar a un abogado. Al año, en el histórico caso Gideon c/ Wainright, la Corte Suprema dictaminó que las personas que no podían costear su defensa debían recibir la asistencia de un defensor público provisto por el Estado. Tras esta decisión, y con la ayuda de un abogado de oficio, Gideon fue juzgado nuevamente y absuelto. Pero ¿qué sucede si somos culpables? Según Pablo, todos lo somos, pero la corte celestial provee un Abogado, el cual, costeado por Dios, ofrece defender y cuidar nuestra alma (1 Juan 2:2). Jesús nos ofrece una libertad que incluso los presos han descrito como mejor que cualquier otra cosa experimentada fuera de la cárcel. Es libertad del corazón y la mente. Ya sea que suframos por las injusticias hechas por nosotros o contra nosotros, Jesús puede representarnos a todos. En su autoridad suprema, Él responde todo pedido de misericordia, perdón y consuelo. Jesús, nuestro Abogado, puede convertir nuestra prisión de desesperanza, temor o remordimiento en un lugar lleno de su presencia. Señor, quiero experimentar la libertad de tu presencia.

 

AQUEL QUE MURIÓ COMO NUESTRO SUSTITUTO VIVE AHORA COMO NUESTRO ABOGADO.
Tomado y adaptado de Nuestro Pan Diario, las citas bíblicas se transcriben de la Nueva Versión Internacional....

 

 


 

 



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