Julio 20, 2019
Misil balístico del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní Foto: Agencia de noticias Tasnim CC BY 4.0
La Administración del presidente Donald Trump se dispone a designar al Cuerpo de los Guardianes Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán como organización terrorista, señalaron fuentes gubernamentales al diario The Wall Street Journal.
Se trata de la primera vez que Estados Unidos incorpora a su lista de grupos terrorista al entidad militar de un país. El anuncio se llevará a cabo probablemente el lunes, y tiene como objetivo aumentar la presión sobre Teherán.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica fue creado en 1979 tras la revolución islámica y su objetivo es defender al régimen teocrático liderado por los ayatollahs. Esto es a diferencia del ejército tradicional iraní que tienen como función defender las fronteras del país.
La Guarda Revolucionaria ha acumulado un enorme poder militar, económico y político dentro de Irán, incluso es dueña de formidable entramado de empresas. Algunos analistas lo consideran como un estado dentro del estado iraní.
La “Fuerza Quds” (Jerusalén en árabe), es la unidad de elite de la Guardia Revolucionaria que opera en el exterior. Ofrece sustancial apoyo al régimen del presidente sirio, Bashar al Assad, a la insurgencia de los hutíes en Yemen y al grupo terrorista libanés chií Hezbolah.
Días atrás, la agencia de noticias Reuters informó que inspectores de la Organización Internacional de Energía Atómica inspeccionaron un sitio iraní que fue denunciado por el primer ministro, Benjamín Netanyahu, durante un discurso ofrecido en la Asamblea de la ONU, en septiembre pasado. Una de las fuentes dijo que los inspectores visitaron el sitio al menos una vez en el mes de marzo pasado, y que los resultados sobre la presunta presencia de material radioactivo no se estarán antes de junio.
Se trata de un sitio ubicado en las afueras de Teherán, que según Netanyahu alojaba quince kilogramos de material radioactivo no identificado, y según sus palabras, fueron sacados de esa instalación. Israel exigió a los inspectores de la agencia internacional de energía atómica que revisaran en lugar.
Foto: Pixabay
La noticia se coló en los medios israelíes e internacionales cuando se dio a conocer el resultado de un estudio publicado en la revista científica The Lancet, en el que se concluyó que, entre todos los países del mundo, Israel tiene la dieta más sana, es decir, la que registra la menor incidencia de muertes relacionadas con la alimentación.
En el ámbito mundial el tema de la alimentación sana cobra mayor importancia cada día.
Los Estados del mundo vuelcan su atención al costo que implican las enfermedades producidas por una alimentación inadecuada de la población, que genera enfermedades y condiciones que últimamente presentan cifras alarmantes, tales como la diabetes, hipertensión, obstrucción de vías circulatorias, cáncer, entre otras que figuran de manera destacada entre las principales causas de muerte en la población regular.
El estudio publicado esta semana en The Lancet ha determinado que la dieta inadecuada puede resultar en un enemigo peor que el tabaquismo. Allí aparece un alarmante ranking de países que padecen de muertes asociadas a las fallas en la alimentación de sus ciudadanos. Asia posee el deshonroso galardón de agrupar estos países, con Uzbekistán a la cabeza con 892 decesos por cada 100 mil habitantes.
En el extremo opuesto de la lista y con una cifra diez veces menor que la de Uzbekistán (89 de 100 mil) aparece Israel, seguido de Francia, Italia y otros países de la región, lo cual confirma la hipótesis de lo saludable que es la dieta mediterránea.
En el estudio también se identifican algunos alimentos cuya presencia en las mesas producirá una mejor salud en los comensales, tales como las nueces, semillas, mariscos, fibra, frutas y verduras, cuya ausencia sería más negativa que la excesiva presencia de azúcar, carne roja y sal.
Científicos de la Universidad de Tel Aviv han desarrollado un polímero bioplástico y biodegradable derivado de microorganismos que se alimentan de algas marinas, según reporta el portal NoCamels.
Esta invención podría convertirse en una alternativa viable para no seguir aumentando las enormes cantidades de plástico que ya se encuentran en la tierra y en los océanos.
Si se toma en cuenta que el plástico tarda más de 500 años en degradarse, las más de 8000 millones de toneladas de plástico que se han producido desde 1950 están presentes todavía en los rellenos sanitarios y en nuestros océanos, dañando la vida marina y los ecosistemas.
La investigación realizada por el Dr. Alexander Golberg de la Escuela de Ciencias Ambientales y de la Tierra de la Universidad de Tel Aviv, el profesor Michael Gozin de la Escuela de Química de la misma universidad, y apoyada por Supratim Ghosh, un estudiante postdoctoral, propone la utilización de microorganismos (Haloferax mediterranei) recolectados en las aguas muy saladas del Mar Muerto. Estos microorganismos se alimentan de algas marinas y se pueden utilizar para producir un polímero parecido al plástico pero no tóxico y biodegradable.
El Dr. Goldberg señala al portal israelí NoCamels: "Una solución parcial a la epidemia plástica son los bioplásticos, que no usan petróleo y se degradan rápidamente. Pero los bioplásticos también tienen un precio ambiental: cultivar las plantas o las bacterias para hacer el plástico requiere suelo fértil y agua dulce, que muchos países, incluido Israel, no tienen. El proceso que proponemos permitirá a los países con escasez de agua dulce, como Israel, China e India, pasar de los plásticos derivados del petróleo a los plásticos biodegradables".
El uso de bioplásticos tendría un impacto ambiental significativo en países como China e India, donde el manejo de los residuos plásticos es inadecuado, ya que estos se degradan más rápidamente y desaparecen en aproximadamente un año sin causar contaminación.
Sin embargo, el polihidroxialcanoato, polímero desarrollado por los científicos, debe procesarse aún más antes de que se convierta en plástico. El desafío para los investigadores radica en desarrollar mezclas de polímeros que generen diferentes tipos de plástico con propiedades específicas, desde una bolsa hasta una botella para el envasado de cualquier producto.
Otras alternativas amigables
Productos alternativos al plástico proveniente de los combustibles fósiles están probando su utilidad en otras partes del mundo. En Indonesia, por ejemplo, una empresa creó una bolsa ecológica hecha de yuca. La bolsa es completamente degradable e incluso se disuelve en agua. La empresa chilena SoluBag desarrolló una bolsa de piedra caliza que también se disuelve en el agua.
Otras iniciativas para combatir los residuos plásticos se han centrado en la gestión de los residuos, reducción del consumo, los incentivos al reciclaje e incluso la prohibición de algunos productos.
Soluciones más innovadoras incluyen el desarrollo de bacterias modificadas genéticamente que se alimentan de plástico. Científicos de la Universidad Ben-Gurion han modificado genéticamente bacterias Pseudomonas putida para que puedan "comer" polietileno-tereftalato (PET), un tipo común de plástico que prolifera en los océanos y en la tierra.
Un proyecto conjunto entre científicos israelíes e investigadores internacionales se ha planteado el uso de medusas para ayudar a librar los océanos de microplásticos.
Todas estas iniciativas están dirigidas a lograr un entorno más seguro y menos contaminado mediante la sustitución del plástico, uno de los graves causantes de contaminación y problemas ambientales en nuestro planeta.

Pacifico Comunicaciones

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