Septiembre 19, 2020
El presidente de Serbia Aleksandar Vucic y el primer ministro de Kosovo Avdullah Hoti junto con Donald Trump en la Casa Blanca Foto: REUTERS/Leah Millis
El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció hoy en Washington que Serbia y Kosovo acordaron, por un lado, normalizar sus relaciones económicas, y por otra parte, abrir sendas embajadas en Jerusalén, lo que supone el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y Kosovo.
"Serbia y Kosovo se han comprometido a la normalización económica", dijo Trump.
El paso dado hoy no supone sin embargo que Serbia reconozca la soberanía de su antigua provincia (Kosovo), razón por la cual los acuerdos fueron firmados, en la Casa Blanca, de forma bilateral: entre Serbia y Estados Unidos por el presidente serbio, Aleksandar Vucic y Trump, y Kosovo y EEUU, por el primer ministro kosovar, Avdullah Hoti, y el mandatario estadounidense.
"Después de una trágica y violenta historia y años de negociaciones fallidas, mi Administración ha propuesto una nueva forma de tender puentes al enfocarnos en la creación de empleos y de crecimiento económico. Los dos países han logrado un gran avance", declaró el jefe de la Casa Blanca.
NORMALIZACIÓN ECONÓMICA
Hoti y Vucic se reunieron durante dos días en Washington bajo la mediación del enviado especial estadounidense Richard Grenell, para tratar sobre todo asuntos de cooperación económica que allanen el camino hacia la solución de otros problemas pendientes entre las dos partes.
En declaraciones a los medios de su país, Vucic afirmó que el encuentro en Washington ha traído "muy importantes y buenas cosas económicas".
"No hemos solucionado nuestros problemas (entre Belgrado y Pristina), hay todavía mucho trabajo ante nosotros" pero el acuerdo económico es "un trabajo brillante" del Trump y su Gobierno, dijo.
Eso sí, insistió en que al no haber firmado ningún documento que haya sido también rubricado por un representante kosovar, Serbia sigue sin reconocer la independencia que Kosovo proclamó de forma unilateral en 2008.
"Eso para nosotros es muy importante", subrayó.
"Hemos hecho un buen acuerdo para Serbia, se ha dado un enorme paso adelante", prosiguió Vucic al destacar como especialmente positivo el lazo con "la mayor potencia del mundo" y avanzar en el campo económico.
Con respecto al contenido concreto del pacto, reveló que, entre otros asuntos, se acordó impulsar proyectos de infraestructura con el apoyo de Estados Unidos.
También indicó que Kosovo se ha comprometido a entrar en el llamado "mini Shengen", un acuerdo regional de mercado común, libre comercio y libre circulación de personas.
Por su parte, Hoti explicó, en declaraciones a los medios kosovares, que ambos países aceptaron una moratoria de un año, en la que Kosovo no solicitará ingresar en organizaciones internacionales y Serbia desistirá de su campaña contra la soberanía kosovar.
Sea como sea, para Hoti hoy se ha dado "un gran paso" hacia "la finalización de un acuerdo definitivo para el reconocimiento" de su país por parte de Serbia.
Además, abre "grandes expectativas de que los proyectos acordados cambien la imagen económica" kosovar, declaró el mandatario a los medios de su nación.
MENSAJE POSITIVO
La noticia llegada desde Washington ha sido recibida como un mensaje positivo en Kosovo y Serbia.
El analista serbio Dusan Janjic declaró que el acuerdo "es importante para el desarrollo de toda la región de los Balcanes".
"Es una contribución importante a la creación a largo plazo de un ambiente político diferente en el que se pueden solucionar otros asuntos", señaló.
Serbia y Kosovo llevan a cabo un diálogo bajo auspicios de la Unión Europea (UE) para normalizar sus relaciones.
Ese proceso destinado a que ambas partes logren un acuerdo íntegro y jurídicamente vinculante ha tenido escasos avances desde su inicio en 2011. Tras un año y medio de estancamiento, se reanudó en julio pasado.
EMBAJADAS EN JERUSALÉN
Evidentemente, la administración de Trump aprovechó su mediación en el conflicto balcánico para lograr que ambos países se comprometieran a abrir embajadas en Jerusalén, en contraste con la postura de la UE, que mantiene en su momento criticó duramente la decisión de Washington de trasladar a esa ciudad, desde Tel Aviv, su legación diplomática.
Serbia abrirá este mes una oficina comercial en Jerusalén, como ya estaba previsto, y en julio próximo trasladará su embajada a esa ciudad.
En el caso de Kosovo, Israel procede ahora a reconocer su independencia, tal y como ya ha hecho EEUU y la mayoría de los miembros de la UE, aunque no Serbia, España, China o Rusia, entre otros.
El primer ministro, Benjamín Netanyahu, anunció esta noche que el país establecerá relaciones diplomáticas con Kosovo y agradeció a Vucic que hoy reconociera a Jerusalén como capital israelí y que se comprometiera a trasladar su embajada a la Ciudad Santa en 2021, lo que convertirá a Serbia en el primer país europeo en hacerlo.
"Me gustaría agradecer a mi amigo el presidente (de EEUU Donald) Trump por la contribución a este logro. Continuaremos con nuestros esfuerzos para mover más países europeos a Jerusalén", declaró en un comunicado.
Sobre Kosovo remarcó que será el primer país de mayoría musulmana en abrir una embajada en Jerusalén. EFE
El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció hoy en Washington que Serbia y Kosovo acordaron, por un lado, normalizar sus relaciones económicas, y por otra parte, abrir sendas embajadas en Jerusalén, lo que supone el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y Kosovo.
"Serbia y Kosovo se han comprometido a la normalización económica", dijo Trump.
El paso dado hoy no supone sin embargo que Serbia reconozca la soberanía de su antigua provincia (Kosovo), razón por la cual los acuerdos fueron firmados, en la Casa Blanca, de forma bilateral: entre Serbia y Estados Unidos por el presidente serbio, Aleksandar Vucic y Trump, y Kosovo y EEUU, por el primer ministro kosovar, Avdullah Hoti, y el mandatario estadounidense.
"Después de una trágica y violenta historia y años de negociaciones fallidas, mi Administración ha propuesto una nueva forma de tender puentes al enfocarnos en la creación de empleos y de crecimiento económico. Los dos países han logrado un gran avance", declaró el jefe de la Casa Blanca.
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Victor Villasate
Israel Katz y Gabi Ashkenazi Foto Ministerio de Exteriores de Israel vía Facebook

El ex jefe del Estado Mayor y número dos del partido Azul y Blanco (Kajol Laván), Gabi Ashkenazi, asumió la jefatura del Ministerio de Exteriores.
En el marco de una modesta ceremonia llevada a cabo en la sala de conferencias de la Cancillería en Jerusalén, transmitida a todas las delegaciones israelíes en el exterior, Ashkenazi elogió el plan de Paz para la Prosperidad elaborado por el presidente estadounidense, Donald Trump, destacando que se trata una “oportunidad histórica” para que Israel determine sus fronteras.
"Enfrentamos a importantes oportunidades regionales, principalmente la iniciativa de paz del presidente Trump. Considero que este plan es un hito importante”, expresó.
"El presidente Trump nos presentó una oportunidad histórica para determinar el futuro del Estado de Israel y sus fronteras en las próximas décadas", agregó.
"El plan avanzará de manera responsable, con plena coordinación con Estados Unidos y manteniendo todos los acuerdos de paz e intereses estratégicos del Estado de Israel", añadió Ashkenazi.
El nuevo jefe de la diplomacia israelí destacó que los acuerdos de paz con Egipto y Jordania “son recursos estratégicos que tenemos que preservar”. Ashkenazi apuntó que “Veo de gran importancia fortalecer nuestros lazos estratégicos con los países de paz: Egipto y Jordania. Son nuestros aliados más importantes para enfrentar los desafíos regionales”.
En el contexto del plan de paz de paz de Trump, Israel tiene la opción de extender su soberanía a ciertas áreas de Judea y Samaria (Cisjordania) a cambio de territorios en la zona del Negev que serían agregados a la Franja de Gaza.
La mayoría de los miembros de la comunidad internacional, especialmente la Unión Europea y el mundo árabe se opone al plan del primer ministro, Benjamín Netanyahu, de extender unilateralmente la soberanía israelí al Valle del Jordán y a los asentamientos israelíes de Cisjordania.
Según el acuerdo de coalición, firmado por el partido Likud encabezado por Netanyahu, y partido Azul y Blanco, el primer ministro puede elevar a partir del primero de julio el plan de anexión para su votación en la Knéset (Parlamento) o en el Gabinete.
Bajo el acuerdo de coalición, la anexión sería promovida en coordinación con Estados Unidos y "el diálogo internacional sobre el tema, mientras se procura la seguridad y los intereses estratégicos del Estado de Israel, incluida la necesidad de mantener la estabilidad regional, mantener los acuerdos de paz y luchar por futuros acuerdos de paz".
Durante la ceremonia de asunción en la Knéset, Netanyahu prometió reiteradamente en promover su plan de anexión; en cambio, el líder del partido Azul y Blanco, Benny Gantz, prefirió evitar el asunto en su discurso.
Entre tanto, el rey de Jordania, Abdullah II, advirtió durante una entrevista ofrecida al diario alemán Der Spiegel que la anexión israelí de partes de Cisjordania conduciría a un “conflicto masivo” con el Reino Hachemita e insinuó incluso que Amman podría cancelar el tratado de paz con el Estado judío.

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Victor Villasante
Donald Trump y Benjamín Netanyahu Foto: Casa Blanca Joyce N. Boghosian vía Flickr Dominio Público

El destino del "Acuerdo del Siglo" es incierto porque todavía no está claro si y cuándo la Administración Trump dará luz verde a Israel para implementar parte del acuerdo a pesar de su rechazo por parte de los palestinos. El acuerdo, que debe negociarse entre Israel y los palestinos, sugiere intercambios de tierras en los que Israel anexaría aproximadamente el 30% de Cisjordania. Si el acuerdo permanece irrelevante debido a la negativa de los palestinos a negociar, ¿puede Israel disfrutar de sus beneficios territoriales hasta que los palestinos cambien de opinión (si alguna vez lo hacen)? Las 181 páginas del acuerdo no brindan respuesta a esa pregunta y, por lo tanto, Israel no puede actuar sin un gesto de asentimiento de la Administración Trump. Si tal asentimiento no se da antes de las elecciones de noviembre de 2020 y si esa elección la gana un demócrata, el acuerdo se convertirá en letra muerta.
Si bien Israel debería asegurar el apoyo de Estados Unidos para la implementación parcial del acuerdo en ausencia de negociaciones, también debe adelantarse y mitigar la oposición de la Unión Europea (UE) y del Reino Unido. Esto debe hacerse no solo neutralizando las decisiones unánimes del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE gracias a los votos de los gobiernos europeos que simpatizan con Israel, sino también convenciendo a los líderes y creadores de opinión europeos de que el "Acuerdo del Siglo" no es, de hecho, incompatible con el derecho internacional y con la solución de dos estados.
Las primeras reacciones europeas al acuerdo proporcionan una indicación sobre cómo y dónde Israel debe invertir sus esfuerzos diplomáticos. Josep Borrell, el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, emitió una declaración en la que afirmó que el plan Trump "se aparta de... los parámetros acordados internacionalmente" y advirtió que las anexiones israelíes en Cisjordania "no pasarían sin respuesta". Francia dijo que agradecía los esfuerzos del presidente Trump, que "estudiaría" su plan, y reiteró su compromiso con una solución de dos estados y con el derecho internacional. El gobierno británico acogió con beneplácito el plan de Trump y lo calificó de "una propuesta seria", alentando a israelíes y palestinos a negociar sobre su base e insistiendo en que correspondía a ellos determinar si el plan se ajustaba a sus aspiraciones y preocupaciones. Alemania fue más tibia, acogió con beneplácito, por un lado, el respaldo del plan a una solución de dos estados, pero cuestionó por otro lado la compatibilidad del plan con el derecho internacional. Polonia dijo que veía en el plan una "base valiosa" para futuras negociaciones entre Israel y los palestinos, y Hungría dijo vagamente que apoya "todos los esfuerzos" destinados a resolver el conflicto israelí-palestino.
Gracias a los votos de Italia, Austria, Hungría y la República Checa, el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE no pudo aprobar una resolución destinada a criticar el plan de Trump y advertir a Israel que no proceda con anexiones en Cisjordania. La táctica de "divide y vencerás" de Israel entre los miembros de la UE fue exitosa una vez más. Pero Israel también debe influir en las opiniones públicas europeas y en los responsables de la toma de decisiones sobre las ventajas del plan y su coherencia con el derecho internacional.
Los principales creadores de opinión y los principales medios de comunicación de Europa son en su mayoría hostiles al plan Trump. Gran Bretaña ofrece un ejemplo típico: mientras el gobierno británico se mostró disponible, la mayoría de los periódicos británicos están horrorizados. The Economist afirmó que el plan "no traerá la paz" y "puede significar el final de la solución de dos estados". Un columnista de The Guardian escribió que el acuerdo debe ser rechazado porque supuestamente va en contra de "innumerables resoluciones de la ONU, los Acuerdos de Oslo de 1993, la Iniciativa de Paz Árabe de 2002 y la idea fundamental de que los palestinos, como los israelíes, tienen el derecho inalienable a la libre determinación".
Israel debe defenderse de estos argumentos y machacar lo siguiente al público europeo.
El resultado final de los Acuerdos de Oslo estaba destinado a ser un "status final", pero ese status no estaba predeterminado. El signatario de los acuerdos en nombre de Israel, el extinto primer ministro Yitzhak Rabin, describió poco antes de su asesinato cómo debería ser este "status final": un estado palestino desmilitarizado con soberanía limitada sobre aproximadamente el 70% de Cisjordania (y toda la Franja de Gaza), y la soberanía israelí sobre Jerusalén unida, así como sobre el Valle del Jordán y los bloques de asentamientos.
El "Acuerdo del Siglo" implementa la visión de Rabin, pero con una diferencia importante para ventaja de los palestinos: intercambios territoriales recíprocos entre Israel y el estado palestino (algo que Rabin nunca hubiera soñado, y mucho menos aprobado). Israel anexará aproximadamente el 30% de Cisjordania, y el estado palestino anexará un territorio de tamaño similar dentro de Israel anterior a 1967 (en el desierto de Judea, en el Negev en la frontera con Egipto y al norte de Cisjordania) de mantera tal que el territorio del estado palestino "abarque un territorio de tamaño razonablemente comparable al territorio de Cisjordania y Gaza antes de 1967" (página 12). El plan garantiza la contigüidad del estado palestino dentro de Cisjordania (a través de puentes y túneles) y entre Cisjordania y la Franja de Gaza (a través de un túnel).
Por lo tanto, el plan Trump cumple con los requisitos de la resolución 2334 del Consejo de Seguridad, adoptada en diciembre de 2016 durante los últimos días de la Administración Obama. Si bien el presidente Trump ha denunciado esta resolución (como lo hicieron muchos legisladores estadounidenses), su plan la cumple. La resolución del Consejo de Seguridad 2334 constituyó un revés para Israel porque "no reconoce ningún cambio en las líneas del 4 de junio de 1967, incluso con respecto a Jerusalén, que no sean los acordadas por las partes a través de las negociaciones". Dado que los palestinos no están de acuerdo con los cambios en las líneas de 1967 sin intercambios de territorios, la resolución 2334 niega de hecho a Israel las ganancias territoriales que fueron posibles bajo la más flexible resolución 242 del Consejo de Seguridad (que no exigía que Israel se retirara a esas líneas). Al incluir intercambios de territorio de tamaños similares, el plan es consistente con la resolución 2334. En cuanto a otras "innumerables resoluciones de la ONU", adoptadas por la Asamblea General, no son vinculantes y carecen de autoridad moral desde que fueron aprobadas gracias a la política de "mayoría automática" de autocracias que pisotean el estado de derecho y cuyo historial de derechos humanos es pésimo.
Finalmente, el plan no niega el derecho de los palestinos a la libre determinación. Se adhiere a la solución de dos estados y tiene como objetivo lograr el "reconocimiento mutuo del Estado de Israel como el estado nacional del pueblo judío, y el Estado de Palestina como el estado nacional del pueblo palestino, en cada caso con igualdad de derechos civiles para todos los ciudadanos dentro de cada estado ”(página 7). Ese estado será desmilitarizado, y su soberanía será limitada para no poner en peligro la seguridad de Israel. Por otro lado, el estado palestino será prodigado con un "Plan Marshall" de 50 mil millones de dólares para construir su infraestructura e impulsar su economía. Estados Unidos está ofreciendo a los palestinos el acuerdo ofrecido a los alemanes y a los japoneses después de la Segunda Guerra Mundial: cambie su ideología destructiva por destrezas económicas.
Esa ideología destructiva alimenta políticas incompatibles con la paz: el pago de salarios a las familias de los terroristas, la demonización de los judíos en los libros de texto escolares y en los medios de comunicación y alimenta la ilusión de que los descendientes de los refugios árabes de 1948 tienen un "derecho de retorno" a Israel. El plan de Trump establece el registro histórico estricto al recordar que la guerra de 1948 produjo refugiados árabes y judíos (en cantidades similares), que UNRWA mantiene vivo el problema de los refugiados, en lugar de resolverlo integrándolos en sus países de acogida.
El plan proporciona un fuerte argumento para mantener a Jerusalén unida bajo la soberanía de Israel: solo Israel (a diferencia de Jordania antes de 1967) ha garantizado la libertad religiosa y la preservación de todos los sitios religiosos en la Ciudad Vieja. Precisamente porque el plan reconoce la importancia de la ciudad para las tres religiones monoteístas, e insiste en mantenerla bajo la soberanía del único país de la región que respeta la libertad religiosa y el estado de derecho. Al mismo tiempo, los barrios de la ciudad fuera de la valla de seguridad estarán bajo soberanía palestina y constituirán la capital del estado palestino.
Los palestinos ya han rechazado directamente el plan incluso antes de verlo, por lo que son consistentes con su posición de rechazo desde que se propuso la partición por primera vez en 1937. Si los palestinos persisten en rechazar las negociaciones, Israel probablemente procederá con anexiones a las que se opone la UE. La única forma en que Europa puede detener esto es convencer a los palestinos de que negocien con Israel un acuerdo imperfecto que les otorgue un estado desmilitarizado en un territorio de tamaño similar al de Cisjordania y la Franja de Gaza anteriores a 1967 y cuya economía será reconstruida e impulsado por una inversión de 50 mil millones de dólares.
Fuente: Jerusalem Institute for Strategy and Security

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Victor Villasante
Donald Trump Foto: Casa Blanca Joyce N. Boghosian Wikimedia Dominio Público
El presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró que tiene identificados 52 objetivos de Irán para responder "muy rápido" y "muy fuerte" a las eventuales represalias de Teherán por la muerte en un ataque estadounidense del poderoso comandante iraní Qassem Soleimaní.
"Que esto sirva como una ADVERTENCIA de que si Irán ataca a cualquier estadounidense o activo estadounidense, tenemos identificados 52 sitios iraníes (que representan a los 52 rehenes estadounidenses tomados por Irán hace muchos años), algunos de ellos de muy alto nivel e importantes para Irán y la cultura iraní, y esos objetivos, e Irán mismo, SERÁN GOLPEADOS MUY RÁPIDO Y MUY FUERTE", dijo Trump en Twitter.
"¡EE.UU. no quiere más amenazas!", añadió el mandatario, que eligió el número 52 por los 52 funcionarios estadounidenses que fueron tomados como rehenes en el asalto a la Embajada de Estados Unidos en Teherán en 1979, cuando los dos países dejaron de tener relaciones diplomáticas.
Trump consideró que la República Islámica "está hablando con mucha osadía sobre atacar algunos objetivos estadounidenses" en respuesta a la muerte en un ataque con drones en Bagdad de Soleimaní, comandante de las operaciones militares de Irán en Oriente Medio, y del comandante de Kataeb Hezbollah (Batallones del Hezbollah) iraquí, Abu Mahdi al Mohandes.
Y, debido a esas amenazas de Irán, que continuaron hoy, Trump respondió con sus nuevas advertencias.
Anteayer, sin embargo, el mandatario aseguró que había ordenado eliminar a Soleimaní, comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica iraní y considerado un héroe en el país persa, con el objetivo de "parar una guerra" y no para comenzar ningún tipo de conflicto.
El Gobierno de Trump ha argumentado que el objetivo de eliminar a Soleimaní era impedir un "ataque inminente" que habría puesto en peligro la vida de militares y diplomáticos de EE.UU. en Oriente Medio, región en la que están desplegados entre 60.000 y 70.000 soldados estadounidenses.
Trump volvió hoy a responsabilizar a Soleimaní de la muerte el pasado 27 de diciembre de un contratista estadounidense en un ataque contra una base militar en Irak y aseguró que el comandante iraní también orquestó el asalto a la embajada de EE.UU. en Bagdad, que se produjo en respuesta a bombardeos estadounidenses contra el grupo chií Kataeb Hezbollah en Siria e Irak.
Irán ha prometido que tomará represalias y, en respuesta, EE.UU. comenzó este sábado a enviar a Oriente Medio a entre 3.000 y 3.500 soldados, informó la cadena Fox.
La decisión de Trump ha provocado caídas en bolsa, subidas del precio del petróleo y ha despertado entre varios países, incluidos aliados de Washington, el temor a un conflicto armado.
A nivel interno, varios legisladores de la oposición demócrata han criticado que Trump no les informara previamente del ataque.
Finalmente, este sábado la Casa Blanca formalmente envió información al Congreso sobre la operación para eliminar a Soleimaní, aunque los detalles están clasificados y es posible que no se hagan públicos. EFE y Aurora

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Victor Villasante
Manifestaciones en Irán por la muerte de Qasem Soleimani Foto: Fars News Agency Wikimedia CC BY 4.0
El cuerpo del comandante de de la Fuerza Quds, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní, Qasem Soleimaní, eliminado por Estados Unidos en Irak, llegó este domingo a Irán, donde se van a celebrar ceremonias fúnebres en varias ciudades.
El primer funeral comenzó en la ciudad de Ahvaz, en el suroeste del país y fronteriza con Irak, y al mediodía los restos serán trasladados a la ciudad santa de Mashad (noreste) y posteriormente a Teherán.
En Ahvaz, decenas de miles de personas se congregaron para rendir homenaje a Soleimaní entre gritos de "Muerte a EE. UU.", "Muerte a Israel" y "Muerte a Arabia Saudita", según las imágenes retransmitidas en directo por la televisión estatal iraní.
Las autoridades iraníes han acusado a los aliados de Washington en la región, principalmente Israel y Arabia Saudita, de instigar el ataque que acabó el viernes con la vida de Soleimaní, del comandante de la milicia iraquí chií proiraní Kataeb Hezbollah, Abu Mahdi al Mohandes, y de otros miembros de este grupo.
Los restos de Al Mohandes y de al menos de otro de los fallecidos en el ataque forman parte del cortejo fúnebre en Irán ya que están mezclados con los de Soleimaní y es necesario practicarles pruebas de ADN.
Tras estas pruebas, los restos de los iraquíes serán devueltos a su país, donde ayer se celebraron también cortejos fúnebres en Bagdad y otras ciudades.
Las exequias continuarán mañana en Teherán, donde se celebrará el principal funeral, y terminarán en la ciudad natal de Soleimaní, Kerman, en el sur del país.
Soleimaní, fallecido a los 63 años, era comandante de la Fuarza Quds, encargada de las operaciones fuera de Irán del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica, y ha estado presente sobre el terreno en Siria y en Irak, supervisando a las milicias respaldadas por Teherán en ambos países árabes.
El líder supremo de Irán, Alí Khameneí, así como los principales dirigentes políticos y militares del país, han jurado que van a vengar el asesinato del comandante, considerado el número dos de Irán.
Por su parte, el presidente de EE. UU., Donald Trump, aseguró que tiene identificados 52 objetivos de Irán para responder "muy rápido" y "muy fuerte" a las eventuales represalias de Teherán. EFE y Aurora
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