Septiembre 20, 2020
Vista nocturna del Puerto de Haifa Foto: R-Janke Pixabay
Proyectos de colaboración logística en puertos, memorandos bancarios y transmisiones de televisión conjuntas impensables hace poco mas de un mes: Israel y Emiratos Árabes Unidos se están habituando aceleradamente a ver su nueva relación en todas partes.
Aunque firmado formalmente el martes en Washington, el Acuerdo de Abraham, que normaliza las relaciones entre emiratíes e israelíes, lleva dando semanas de noticias en ambos países, con viajes, ceremonias y muchos proyectos desde que el día 13 de agosto se anuncio el pacto.
UNA TRANSMISIÓN INSÓLITA
El canal israelí Channel 12 y las televisiones oficiales Dubai TV y Bahrain TV, todas ellas dedicadas a las noticias, hicieron un conexión en vivo desde la Casa Blanca en la noche del martes, tras la firma de los Acuerdos de Abraham, auspiciados por la Administración estadounidense.
“Desde los jardines de la Casa Blanca para Oriente Medio, los vientos de la paz soplan en este importante día para el conflicto árabe-israelí”, anunciaba la presentadora israelí Yohit Levi mientras compartía pantalla con sus colegas de los dos países del Golfo.
Una imagen insólita que metió en los hogares de israelíes y emiratíes una estampa simbólica de la nueva relación.
Pero el avance de las relaciones van mucho más allá de lo simbólico.
La empresa emiratí DP World indicó en un comunicado este miércoles, un día después de la formalización del acuerdo para normalizar las relaciones de Israel con EAU y Baréin, que va a establecer con Israel Shipyards una alianza “para participar en la licitación para la privatización del puerto de Haifa”.
De tener éxito esta cooperación empresarial binacional, la compañía logística de Emiratos participaría en la gestión del mayor puerto internacional de Israel y una de las principales puertas de salida de las exportaciones industriales del país.
“Nuestro trabajo para construir rutas comerciales entre EAU, Israel y otros países ayudará a nuestros clientes ha hacer negocios en la región de un manera más sencilla y eficiente”, dijo el presidente ejecutivo de DP World, el sultán Ahmed bin Sulayem en el comunicado.
BANCOS, SEGURIDAD Y EL FIN DE LA LEY DEL BOICOT
Las relaciones económicas entre los países también se han extendido al ámbito financiero.
Al memorando de entendimiento ya anunciado entre Dubai Emirates NBD y el israelí Hapoalim, dos de las principales entidades bancarias de sus respectivos países, otro banco emiratí, el First Abu Dhabi Bank, el mayor en cuanto a activos en EAU, también está en negociaciones con entidades crediticias de Israel, según informaron los medios.
Desde que se anunció el establecimiento de las relaciones hace un mes, se sucedieron los contactos entre los dos gobiernos, con conversaciones telefónicas entre ministros y una visita al país árabe del jefe del Mossad (servicio de inteligencia exterior israelí), Yossi Cohen.
El momento más simbólico de este acercamiento diplomático antes de la firma de los acuerdos el martes, fue la llegada el 31 de agosto a Abu Dabi de una delegación oficial israelí acompañada de Jared Kushner, yerno y asesor del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Aunque fue anunciado como el primer vuelo comercial entre EAU e Israel, aún no hay vuelos directos comerciales entre ambos países.
Sin embargo, con la normalización sí se puede volar ir de un país a otro haciendo escala en Amán, lo que representa una oportunidad de negocio para las aerolíneas con base en EAU.
El ámbito de las relaciones comerciales también ha despegado desde que el 29 de agosto Abu Dabi derogó la ley de boicot a Israel, que establecía sanciones para quien hiciera negocios con este país, y en el ámbito de la cooperación científica también se han dado algunos pasos.
Pero los nuevos vínculos con Israel también se han notado en aspectos más cotidianos como en el establecimiento de la interconexión telefónica entre ambos países o con la recomendación del emirato de Abu Dabi para que sus restaurantes y hoteles incluyan opciones de comida kosher en sus menús.
El viceministro de Exteriores emiratí, Anwar Gargash, aseguró de manera muy simbólica el martes, antes de la firma de los Acuerdos de Abraham, que el reto más importante en esta nueva etapa en la relación entre ambos países ha sido romper "la barrera psicológica" y cambiar la forma de pensar. EFE
Benjamín y Sara Netanyahu junto a Donald y Melania Trump en la Casa Blanca Foto: GPO vía Facebook
El presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró este martes que "cinco países más" establecerán pronto relaciones diplomáticas con Israel, poco antes de participar en la Casa Blanca en la firma de los Acuerdos de Abraham del Estado judío con Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahréin, respectivamente.
"Tenemos a muchas naciones preparadas para seguir" los pasos de Emiratos y Bahréin y normalizar sus lazos con Israel, dijo Trump durante una reunión bilateral con el primer ministro, Benjamín Netanyahu.
"Vamos muy avanzados (para cerrar esos acuerdos) con cinco países más", añadió el mandatario, que no quiso identificarlos.
Trump se reunió con Netanyahu poco antes de presidir en la Casa Blanca una ceremonia de firma de los Acuerdos de Abraham, por los que Israel establecerá relaciones con EAU y Bahréin, después de anunciar en las últimas semanas compromisos mediados por Washington para normalizar sus lazos.
El presidente estadounidense ha insistido en que esos pactos abrirán la puerta a que más países árabes accedan a formalizar sus lazos con Israel, que hasta ahora solo tenía relaciones diplomáticas con otras dos de esas naciones: Egipto (desde 1979) y Jordania (desde 1994).
Trump quiere promocionar todo lo posible esos acuerdos ahora que se encuentra en plena campaña para las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos, y en su reunión con Netanyahu proclamó que Israel "ya no está aislado" en Oriente Medio.
"Hasta Bibi (apelativo de Netanyahu) se cansa de la guerra", bromeó Trump, con el primer ministro riéndose a su lado en el Despacho Oval.
El presidente estadounidense pronosticó que los palestinos llegarán también "absolutamente" a un acuerdo de paz con Israel "en el momento adecuado", y aseguró que su Casa Blanca está "hablando" con ellos.
Trump se reunió también por separado con el ministro de Exteriores de Emiratos, Abdulá bin Zayed al Nahyan; y con el ministro de Exteriores de Bahréin, Abdulatif bin Rashid al Zayani, que visitan la Casa Blanca para participar en la ceremonia de firma.
Desde que anunciaron su acuerdo el 13 de agosto, Israel y Emiratos ya han dado los primeros pasos en la normalización de sus relaciones, desde llamadas telefónicas a colaboración en materia médica y de defensa, pasando por la llegada a finales de agosto a Abu Dabi del primer vuelo comercial entre ambos países.
Por su parte, Bahréin anunció apenas el pasado viernes que se sumaba a la iniciativa impulsada por los estadounidenses. EFE y Aurora
Altos funcionarios de Israel, EEUU y EAU reunidos en Abu Dabi Foto: Ministerio de Exteriores de Emiratos Árabes Unidos

El acuerdo para normalizar las relaciones entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos denota sin lugar a duda el ocaso de una era y el nacimiento de otra nueva, incluyendo la aceptación del Estado judío por parte del mundo árabe como un actor político, económico y militar legítimo en la región.
Entre tanto, los palestinos, profundamente divididos, observan impotentes e indignados como sus hermanos árabes hacen fila para mejorar sus vínculos con Israel.
De hecho, algunos líderes palestinos han depositado sus esperanzas en un eventual triunfo del Partido Demócrata en las próximas elecciones norteamericanas, el 4 de noviembre, que haga retroceder el tren de la historia, cuando en realidad es precisamente el temor al ascenso del entorno del senador Joe Biden lo que ha precipitado la alianza entre Jerusalén y Abu Dabi.
Estados Unidos está abiertamente decidido a retirarse de la región. Simultáneamente, la presión del régimen de los ayatolas chiís iraníes y de los islamistas Hermanos Musulmanes en su versión turca, parece haber arrojado a los árabes a los brazos de Israel.
Evidentemente, de las tres principales potencias regionales: Irán, Turquía e Israel, ninguna es árabe.
De hecho, la nueva generación de jóvenes árabes parece en general más preocupada por las amenazas externas y por mejorar las condiciones de vida concretas que en las grandes narrativas ideológicas.
Tal como notara el periodista Avi Issacharoff, “ni siquiera Hamás es el mismo”. Como lo muestra en la última escalada de violencia, el grupo terrorista islámico volvió a centrar sus demandas en cuestiones concretas de gobernabilidad, fundamentalmente en recibir ayuda para combatir la creciente propagación del coronavirus en la Franja de Gaza, aumentar la asistencia monetaria que provee Qatar, el alivio del bloqueo y una serie de proyectos de infraestructura para reducir el desempleo en el enclave costero.
El primer ministro, Benjamín Netanyahu, ha señalado tras el anuncio del acuerdo con Emiratos que los palestinos han perdido su poder de veto para el establecimiento de relaciones entre Israel y el mundo árabe.
En este sentido, la apertura del espacio aéreo de Arabia Saudita y Bahréin a los aviones comerciales israelíes que cubrirán el trayecto entre Tel Aviv y Dubái o Abu Dabi, parece apenas la punta del iceberg de un proceso que se desarrolla bajo la superficie y que parece no tener vuelta atrás.

El presidente de Serbia Aleksandar Vucic y el primer ministro de Kosovo Avdullah Hoti junto con Donald Trump en la Casa Blanca Foto: REUTERS/Leah Millis
El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció hoy en Washington que Serbia y Kosovo acordaron, por un lado, normalizar sus relaciones económicas, y por otra parte, abrir sendas embajadas en Jerusalén, lo que supone el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y Kosovo.
"Serbia y Kosovo se han comprometido a la normalización económica", dijo Trump.
El paso dado hoy no supone sin embargo que Serbia reconozca la soberanía de su antigua provincia (Kosovo), razón por la cual los acuerdos fueron firmados, en la Casa Blanca, de forma bilateral: entre Serbia y Estados Unidos por el presidente serbio, Aleksandar Vucic y Trump, y Kosovo y EEUU, por el primer ministro kosovar, Avdullah Hoti, y el mandatario estadounidense.
"Después de una trágica y violenta historia y años de negociaciones fallidas, mi Administración ha propuesto una nueva forma de tender puentes al enfocarnos en la creación de empleos y de crecimiento económico. Los dos países han logrado un gran avance", declaró el jefe de la Casa Blanca.
NORMALIZACIÓN ECONÓMICA
Hoti y Vucic se reunieron durante dos días en Washington bajo la mediación del enviado especial estadounidense Richard Grenell, para tratar sobre todo asuntos de cooperación económica que allanen el camino hacia la solución de otros problemas pendientes entre las dos partes.
En declaraciones a los medios de su país, Vucic afirmó que el encuentro en Washington ha traído "muy importantes y buenas cosas económicas".
"No hemos solucionado nuestros problemas (entre Belgrado y Pristina), hay todavía mucho trabajo ante nosotros" pero el acuerdo económico es "un trabajo brillante" del Trump y su Gobierno, dijo.
Eso sí, insistió en que al no haber firmado ningún documento que haya sido también rubricado por un representante kosovar, Serbia sigue sin reconocer la independencia que Kosovo proclamó de forma unilateral en 2008.
"Eso para nosotros es muy importante", subrayó.
"Hemos hecho un buen acuerdo para Serbia, se ha dado un enorme paso adelante", prosiguió Vucic al destacar como especialmente positivo el lazo con "la mayor potencia del mundo" y avanzar en el campo económico.
Con respecto al contenido concreto del pacto, reveló que, entre otros asuntos, se acordó impulsar proyectos de infraestructura con el apoyo de Estados Unidos.
También indicó que Kosovo se ha comprometido a entrar en el llamado "mini Shengen", un acuerdo regional de mercado común, libre comercio y libre circulación de personas.
Por su parte, Hoti explicó, en declaraciones a los medios kosovares, que ambos países aceptaron una moratoria de un año, en la que Kosovo no solicitará ingresar en organizaciones internacionales y Serbia desistirá de su campaña contra la soberanía kosovar.
Sea como sea, para Hoti hoy se ha dado "un gran paso" hacia "la finalización de un acuerdo definitivo para el reconocimiento" de su país por parte de Serbia.
Además, abre "grandes expectativas de que los proyectos acordados cambien la imagen económica" kosovar, declaró el mandatario a los medios de su nación.
MENSAJE POSITIVO
La noticia llegada desde Washington ha sido recibida como un mensaje positivo en Kosovo y Serbia.
El analista serbio Dusan Janjic declaró que el acuerdo "es importante para el desarrollo de toda la región de los Balcanes".
"Es una contribución importante a la creación a largo plazo de un ambiente político diferente en el que se pueden solucionar otros asuntos", señaló.
Serbia y Kosovo llevan a cabo un diálogo bajo auspicios de la Unión Europea (UE) para normalizar sus relaciones.
Ese proceso destinado a que ambas partes logren un acuerdo íntegro y jurídicamente vinculante ha tenido escasos avances desde su inicio en 2011. Tras un año y medio de estancamiento, se reanudó en julio pasado.
EMBAJADAS EN JERUSALÉN
Evidentemente, la administración de Trump aprovechó su mediación en el conflicto balcánico para lograr que ambos países se comprometieran a abrir embajadas en Jerusalén, en contraste con la postura de la UE, que mantiene en su momento criticó duramente la decisión de Washington de trasladar a esa ciudad, desde Tel Aviv, su legación diplomática.
Serbia abrirá este mes una oficina comercial en Jerusalén, como ya estaba previsto, y en julio próximo trasladará su embajada a esa ciudad.
En el caso de Kosovo, Israel procede ahora a reconocer su independencia, tal y como ya ha hecho EEUU y la mayoría de los miembros de la UE, aunque no Serbia, España, China o Rusia, entre otros.
El primer ministro, Benjamín Netanyahu, anunció esta noche que el país establecerá relaciones diplomáticas con Kosovo y agradeció a Vucic que hoy reconociera a Jerusalén como capital israelí y que se comprometiera a trasladar su embajada a la Ciudad Santa en 2021, lo que convertirá a Serbia en el primer país europeo en hacerlo.
"Me gustaría agradecer a mi amigo el presidente (de EEUU Donald) Trump por la contribución a este logro. Continuaremos con nuestros esfuerzos para mover más países europeos a Jerusalén", declaró en un comunicado.
Sobre Kosovo remarcó que será el primer país de mayoría musulmana en abrir una embajada en Jerusalén. EFE
El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció hoy en Washington que Serbia y Kosovo acordaron, por un lado, normalizar sus relaciones económicas, y por otra parte, abrir sendas embajadas en Jerusalén, lo que supone el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y Kosovo.
"Serbia y Kosovo se han comprometido a la normalización económica", dijo Trump.
El paso dado hoy no supone sin embargo que Serbia reconozca la soberanía de su antigua provincia (Kosovo), razón por la cual los acuerdos fueron firmados, en la Casa Blanca, de forma bilateral: entre Serbia y Estados Unidos por el presidente serbio, Aleksandar Vucic y Trump, y Kosovo y EEUU, por el primer ministro kosovar, Avdullah Hoti, y el mandatario estadounidense.
"Después de una trágica y violenta historia y años de negociaciones fallidas, mi Administración ha propuesto una nueva forma de tender puentes al enfocarnos en la creación de empleos y de crecimiento económico. Los dos países han logrado un gran avance", declaró el jefe de la Casa Blanca.
Pacífico Comunicaciones
Victor Villasate
F-35I Adir de la IAF en su primer vuelo en Israel, Foto: Fuerza Aérea de Israel Mayor Ofer Wikimedia CC BY 4.0

La normalización de las relaciones entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos tendrá ramificaciones estratégicas y políticas significativas para el Medio Oriente en su conjunto y para Israel en particular. Sin embargo, la posición regional de Israel se basa fundamentalmente en la percepción de su superioridad tecnológica y militar y no en la naturaleza fluida de los acuerdos políticos reversibles. En el Medio Oriente los tratados de paz, como muestran los ejemplos de Egipto y Jordania, deben protegerse mediante arreglos de seguridad que desalienten su violación en lugar de proporcionar capacidades militares que algún día, bajo un cambio de liderazgo e intención, alienten a desafiar Israel.
Tras el reciente anuncio del acuerdo para normalizar las relaciones entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) se eliminó un obstáculo importante en el camino del envío del avión de combate F-35 a los EAU. Después de una sesión informativa clasificada sobre el F-35 para el ejército emiratí, el presidente Trump indicó públicamente que está considerando seriamente la entrega del F-35 a este Estado del Golfo. "Les gustaría comprar F-35", declaró en una reciente conferencia de prensa. "Veremos qué pasa. Está en revisión". Al mismo tiempo, los funcionarios de la Administración están tratando de asegurar a Israel que Estados Unidos garantizará su ventaja militar cualitativa (QME) en cualquier futuro acuerdo de armas con los Emiratos Árabes Unidos.
Sin duda, la venta sería un impulso para la política de Trump de aumentar las exportaciones de armas de Estados Unidos. Los muchos miles de millones de dólares que valdría tal acuerdo podrían ayudar a compensar la eliminación de Turquía del programa F-35, luego de su compra de misiles tierra-aire rusos avanzados y contribuir a bajar el costo por unidad. Al mismo tiempo, aseguraría a los socios regionales de Washington su continuo apoyo a largo plazo y enviaría un mensaje a Irán de que Estados Unidos defenderá a sus aliados del Golfo. Además, significa el reconocimiento de Washington por el papel de los EAU en la propuesta del "Acuerdo del siglo" de la Administración Trump.
Sin embargo, la entrega del F-35 a los Emiratos Árabes Unidos tendrá consecuencias adversas significativas para Israel que deben tenerse en cuenta.
En primer lugar, tal decisión representaría una digresión significativa del compromiso histórico de Estados Unidos de preservar el QME de Israel. Según la legislación estadounidense, garantizar el QME de Israel significa proporcionarle medios y capacidades militares que van más allá de los sistemas de armas proporcionados por Estados Unidos a los países árabes, independientemente de su intención declarada hacia Israel.
En el volátil Medio Oriente, las circunstancias y las intenciones cambian mucho más rápidamente que las capacidades. Ejemplos de la historia reciente de la región incluyen la llamada "Primavera Árabe" y el ascenso y caída del régimen de la Hermandad Musulmana en Egipto, y el giro islamista antagónico de Turquía. El primero era signatario de la paz con Israel y el segundo era un socio cercano de Israel en la región. Los tratados de paz de Israel con Egipto y Jordania son limitados y susceptibles a la hostilidad pública. Dada esta vulnerabilidad innata, Estados Unidos se ha abstenido hasta la fecha de proporcionar a Egipto y Jordania sus capacidades militares más avanzadas, salvaguardando así la superioridad militar de Israel frente a sus actuales socios de paz.
En segundo lugar, la decisión de enviar el caza furtivo F-35 a los Emiratos Árabes Unidos sería un precedente que sería imposible no extender a otros estados del Golfo, especialmente a Arabia Saudita, el principal socio de Washington y cliente de armas en el Golfo. Los saudíes quieren comprar el F-35, y sería imposible que Estados Unidos lo entregase a Abu Dabi y no a Riad. En consecuencia, la superioridad aérea de Israel, un requisito previo esencial para la conservación de su QME general, se verá socavada. Una vez que se cruce este umbral, será más difícil para Washington negar otros sistemas de armas altamente avanzados a Egipto, Jordania o Marruecos.
Incluso si la versión del Golfo del F-35 fuera degradada, aún proporcionaría capacidades operativas de comando y control, centralidad en red y sigilo de quinta generación que cambiarían el juego de tal manera que socavarían las ventajas de Israel. Estas capacidades incluyen la interconectividad entre los cazas de quinta y cuarta generación, lo que hace que los cientos de cazas avanzados de cuarta generación ya existentes en las Fuerzas Aéreas árabes y del Golfo sean aún más letales. La única capacidad aérea que podría superar al F-35 es el F-22, pero hasta ahora Estados Unidos se ha negado a entregar esa capacidad a Israel.
En tercer lugar, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita no tienen una necesidad militar real del F-35, y sus F-16, F-15 y Eurofighters de cuarta generación existentes, con sus avanzados radares, aviónica, misiles aire-aire y aire-tierra son más que un rival para la anticuada Fuerza Aérea de Irán. La presencia de Estados Unidos en el Golfo proporciona una disuasión adicional si los iraníes lanzaran un ataque a gran escala. El ataque de septiembre pasado a las estratégicas instalaciones de procesamiento de petróleo del este de Arabia Saudita por parte de Irán ilustra la necesidad de los Estados del Golfo de mejorar las capacidades defensivas en lugar de los medios para llevar a cabo ataques furtivos sorpresa. Además, proporcionar a los Estados del Golfo el F-35 podría animarlos a actuar contra Irán y posiblemente arrastrar a Estados Unidos e Israel a las consecuencias. Según esta línea de pensamiento, Estados Unidos ha tenido cuidado de no proporcionar a Taiwán capacidades ofensivas que pudieran envalentonarlo contra China y solo recientemente acordó venderle cazas F-16V.
En cuarto lugar, aceptar liberar el F-35 a los Estados del Golfo podría aumentar inadvertidamente la amenaza iraní contra esos Estados al desencadenar acciones ofensivas iraníes en los años previos a la llegada del avión de combate a sus destinos. Este desarrollo podría aumentar el potencial de enredo de Estados Unidos en un momento en que busca reducir su presencia regional, no aumentarla. Además, tal anuncio, en el contexto de la falta de extensión del embargo de armas contra Irán, impulsaría los esfuerzos de China y Rusia para suministrar a Teherán sus versiones de plataformas aéreas avanzadas.
Precedentes históricos
La historia de las ventas de armas avanzadas al Golfo y a los países árabes, ambos antes y después de la legislación QME de 2008, muestra que, si una Administración estadounidense es inflexible y está dispuesta a presionar fuertemente en el Congreso, eventualmente logrará aprobar tales acuerdos. Los anteriores intentos de Israel y de los grupos de presión pro-israelíes para evitar la venta de armas a los países árabes lograron retrasarlas o mitigarlas, pero no evitarlas por completo.
En 1978, por ejemplo, Estados Unidos acordó vender a Arabia Saudita sesenta aviones caza F-15. Para superar la esperada oposición incondicional israelí y del Congreso, la Administración Carter prometió que la venta no incluiría cápsulas de combustible externas y estantes de bombas para reducir su capacidad ofensiva contra Israel. El Congreso aprobó el acuerdo en gran parte debido a esta garantía. Sin embargo, dos años después, tras el derrocamiento del shá en Irán, la Administración Carter se retractó de esta garantía, pero tuvo que retrasar una decisión sobre la expansión del paquete F-15 a Riad debido a las inminentes elecciones presidenciales.
Después de su investidura, el presidente Ronald Reagan decidió aprobar la venta de cápsulas de combustible y bastidores de bombas, así como los modernos misiles aire-aire Sidewinder. Dada la fuerte oposición de Israel y el Congreso, Reagan retrasó temporalmente la venta. Aún así, en abril de 1981, no solo revivió el paquete F-15 extendido, sino que agregó cinco aviones de patrulla AWACS, siete camiones cisterna de reabastecimiento de combustible KC-135, estaciones de radar en tierra y sofisticado equipo adicional. Aunque se enfrentó a una feroz oposición, Reagan logró persuadir a suficientes senadores para obtener la aprobación del paquete en octubre de 1981.
En 2010, la Administración Obama decidió vender 154 aviones F-15 avanzados a Arabia Saudita. Una vez más, Israel no pudo evitar la venta, pero logró compensarla con la entrega del F-35. El exsecretario de Defensa Robert Gates se refiere a esta compensación cualitativa en sus memorias, escribiendo que entre las medidas tomadas “para asegurar que el QME de Israel no se viera disminuido por la venta del F-15 a Arabia Saudita… venderíamos a Israel el mismo modelo F-35 Joint Strike Fighter que íbamos a proporcionar a nuestros aliados de la OTAN". En parte, la posición de Israel frente a la Administración de Obama se fortaleció debido a la legislación QME, que requirió que la Administración afirmara que la QME de Israel no se vería socavada por la venta propuesta.
Los ejemplos anteriores ilustran las principales vías de influencia con las que Israel puede intentar bloquear o influir en la venta del F-35 a los Estados del Golfo. La vía principal es el compromiso con la Administración. Israel no solo debe oponerse enérgicamente a cualquier venta de F-35 a la región, si no también permitir que la Administración presente sus planes para mantener el QME de Israel si se aprueba dicho acuerdo. Dada la posición de Israel entre los partidarios evangélicos del presidente Trump, Jerusalén puede estar en condiciones de solicitar que tales discusiones se pospongan hasta después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre.
En segundo lugar, Israel debe comprometerse activamente con el Congreso sobre este tema. Cuanto más apoyo obtenga Israel en el Congreso, más fuerte será su mano frente a la Administración. Una vez más, aunque el Congreso nunca ha bloqueado con éxito una importante venta de armas propuesta, ha afectado el momento y la composición de dichas ventas. Al expresar una fuerte oposición, ha disuadido a los presidentes de posponer formalmente ciertas ventas de armas.
Sin embargo, en un enfrentamiento entre el presidente y el Congreso, el primero tiene la ventaja, a menos que se pueda movilizar una mayoría de dos tercios en ambas cámaras para anular un veto presidencial e impedir una venta. El uso reciente por parte de la Administración Trump de las autoridades de emergencia para eludir la oposición del Congreso a vender armas a Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Jordania, demuestra la ventaja que tiene una Administración determinada sobre el Congreso. Sin embargo, dadas las fuertes críticas que generó este paso, puede ser políticamente difícil para la Administración repetir esta maniobra en el caso de los F-35.
Incluso después de tener en cuenta las ventajas estratégicas y políticas del acuerdo entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos, el sistema de defensa israelí continúa oponiéndose rotundamente a la entrega del F-35 a los Estados árabes y del Golfo. Queda por ver si Washington prestará atención a esta objeción en sus deliberaciones políticas y posteriores discusiones en el Congreso.
Fuente: BESA Centro Begin-Sadat de Estudios Estratégicos
Shimon Arad es coronel retirado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Sus escritos se enfocan en cuestiones de seguridad regional.
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