Noviembre 12, 2019
Misil balístico del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní Foto: Agencia de noticias Tasnim CC BY 4.0
La Administración del presidente Donald Trump se dispone a designar al Cuerpo de los Guardianes Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán como organización terrorista, señalaron fuentes gubernamentales al diario The Wall Street Journal.
Se trata de la primera vez que Estados Unidos incorpora a su lista de grupos terrorista al entidad militar de un país. El anuncio se llevará a cabo probablemente el lunes, y tiene como objetivo aumentar la presión sobre Teherán.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica fue creado en 1979 tras la revolución islámica y su objetivo es defender al régimen teocrático liderado por los ayatollahs. Esto es a diferencia del ejército tradicional iraní que tienen como función defender las fronteras del país.
La Guarda Revolucionaria ha acumulado un enorme poder militar, económico y político dentro de Irán, incluso es dueña de formidable entramado de empresas. Algunos analistas lo consideran como un estado dentro del estado iraní.
La “Fuerza Quds” (Jerusalén en árabe), es la unidad de elite de la Guardia Revolucionaria que opera en el exterior. Ofrece sustancial apoyo al régimen del presidente sirio, Bashar al Assad, a la insurgencia de los hutíes en Yemen y al grupo terrorista libanés chií Hezbolah.
Días atrás, la agencia de noticias Reuters informó que inspectores de la Organización Internacional de Energía Atómica inspeccionaron un sitio iraní que fue denunciado por el primer ministro, Benjamín Netanyahu, durante un discurso ofrecido en la Asamblea de la ONU, en septiembre pasado. Una de las fuentes dijo que los inspectores visitaron el sitio al menos una vez en el mes de marzo pasado, y que los resultados sobre la presunta presencia de material radioactivo no se estarán antes de junio.
Se trata de un sitio ubicado en las afueras de Teherán, que según Netanyahu alojaba quince kilogramos de material radioactivo no identificado, y según sus palabras, fueron sacados de esa instalación. Israel exigió a los inspectores de la agencia internacional de energía atómica que revisaran en lugar.
Foto: Pixabay
La noticia se coló en los medios israelíes e internacionales cuando se dio a conocer el resultado de un estudio publicado en la revista científica The Lancet, en el que se concluyó que, entre todos los países del mundo, Israel tiene la dieta más sana, es decir, la que registra la menor incidencia de muertes relacionadas con la alimentación.
En el ámbito mundial el tema de la alimentación sana cobra mayor importancia cada día.
Los Estados del mundo vuelcan su atención al costo que implican las enfermedades producidas por una alimentación inadecuada de la población, que genera enfermedades y condiciones que últimamente presentan cifras alarmantes, tales como la diabetes, hipertensión, obstrucción de vías circulatorias, cáncer, entre otras que figuran de manera destacada entre las principales causas de muerte en la población regular.
El estudio publicado esta semana en The Lancet ha determinado que la dieta inadecuada puede resultar en un enemigo peor que el tabaquismo. Allí aparece un alarmante ranking de países que padecen de muertes asociadas a las fallas en la alimentación de sus ciudadanos. Asia posee el deshonroso galardón de agrupar estos países, con Uzbekistán a la cabeza con 892 decesos por cada 100 mil habitantes.
En el extremo opuesto de la lista y con una cifra diez veces menor que la de Uzbekistán (89 de 100 mil) aparece Israel, seguido de Francia, Italia y otros países de la región, lo cual confirma la hipótesis de lo saludable que es la dieta mediterránea.
En el estudio también se identifican algunos alimentos cuya presencia en las mesas producirá una mejor salud en los comensales, tales como las nueces, semillas, mariscos, fibra, frutas y verduras, cuya ausencia sería más negativa que la excesiva presencia de azúcar, carne roja y sal.
Científicos de la Universidad de Tel Aviv han desarrollado un polímero bioplástico y biodegradable derivado de microorganismos que se alimentan de algas marinas, según reporta el portal NoCamels.
Esta invención podría convertirse en una alternativa viable para no seguir aumentando las enormes cantidades de plástico que ya se encuentran en la tierra y en los océanos.
Si se toma en cuenta que el plástico tarda más de 500 años en degradarse, las más de 8000 millones de toneladas de plástico que se han producido desde 1950 están presentes todavía en los rellenos sanitarios y en nuestros océanos, dañando la vida marina y los ecosistemas.
La investigación realizada por el Dr. Alexander Golberg de la Escuela de Ciencias Ambientales y de la Tierra de la Universidad de Tel Aviv, el profesor Michael Gozin de la Escuela de Química de la misma universidad, y apoyada por Supratim Ghosh, un estudiante postdoctoral, propone la utilización de microorganismos (Haloferax mediterranei) recolectados en las aguas muy saladas del Mar Muerto. Estos microorganismos se alimentan de algas marinas y se pueden utilizar para producir un polímero parecido al plástico pero no tóxico y biodegradable.
El Dr. Goldberg señala al portal israelí NoCamels: "Una solución parcial a la epidemia plástica son los bioplásticos, que no usan petróleo y se degradan rápidamente. Pero los bioplásticos también tienen un precio ambiental: cultivar las plantas o las bacterias para hacer el plástico requiere suelo fértil y agua dulce, que muchos países, incluido Israel, no tienen. El proceso que proponemos permitirá a los países con escasez de agua dulce, como Israel, China e India, pasar de los plásticos derivados del petróleo a los plásticos biodegradables".
El uso de bioplásticos tendría un impacto ambiental significativo en países como China e India, donde el manejo de los residuos plásticos es inadecuado, ya que estos se degradan más rápidamente y desaparecen en aproximadamente un año sin causar contaminación.
Sin embargo, el polihidroxialcanoato, polímero desarrollado por los científicos, debe procesarse aún más antes de que se convierta en plástico. El desafío para los investigadores radica en desarrollar mezclas de polímeros que generen diferentes tipos de plástico con propiedades específicas, desde una bolsa hasta una botella para el envasado de cualquier producto.
Otras alternativas amigables
Productos alternativos al plástico proveniente de los combustibles fósiles están probando su utilidad en otras partes del mundo. En Indonesia, por ejemplo, una empresa creó una bolsa ecológica hecha de yuca. La bolsa es completamente degradable e incluso se disuelve en agua. La empresa chilena SoluBag desarrolló una bolsa de piedra caliza que también se disuelve en el agua.
Otras iniciativas para combatir los residuos plásticos se han centrado en la gestión de los residuos, reducción del consumo, los incentivos al reciclaje e incluso la prohibición de algunos productos.
Soluciones más innovadoras incluyen el desarrollo de bacterias modificadas genéticamente que se alimentan de plástico. Científicos de la Universidad Ben-Gurion han modificado genéticamente bacterias Pseudomonas putida para que puedan "comer" polietileno-tereftalato (PET), un tipo común de plástico que prolifera en los océanos y en la tierra.
Un proyecto conjunto entre científicos israelíes e investigadores internacionales se ha planteado el uso de medusas para ayudar a librar los océanos de microplásticos.
Todas estas iniciativas están dirigidas a lograr un entorno más seguro y menos contaminado mediante la sustitución del plástico, uno de los graves causantes de contaminación y problemas ambientales en nuestro planeta.
Donald Trump y Mike Pence tras el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel Foto: Casa Blanca vía Facebook
No son judíos, pero llevan décadas inclinando hacia el sionismo la política estadounidense en Oriente Medio. Los cristianos evangélicos blancos son uno de los bloques de votantes más fieles al presidente de EE.UU., Donald Trump, y un factor clave en los constantes espaldarazos a Israel del mandatario.
Por segunda vez en su Presidencia, Trump rompió la política tradicional de Estados Unidos al reconocer como israelí un territorio disputado, en este caso los Altos del Golán, en la frontera con Siria, el Líbano y Jordania.
Los aplausos más fuertes por esa decisión no llegaron de los judíos estadounidenses, en su mayoría demócratas, sino de los evangélicos blancos, que votaron abrumadoramente por Trump en 2016 y entre los que el 69 % sigue apoyándole sin fisuras, según un estudio publicado la semana pasada por el centro de investigación Pew.
"La razón principal, y quizá la única, por la que Trump está dando estos pasos en Israel es porque es lo que su base de votantes evangélicos, blancos y conservadores quiere que haga", explicó el historiador John Fea, autor del libro "Believe Me: The Evangelical Road to Donald Trump".
El 25 % de los estadounidenses, de acuerdo con Pew, son protestantes evangélicos, gente que "cree en la autoridad absoluta de la Biblia y en la salvación a través de Jesús", tal y como los ha definido la experta en política y religión Elizabeth Oldmixon, de la Universidad del Norte de Texas, para el portal de noticias Vox.
Los evangélicos más fundamentalistas, que, según Oldmixon, rondan los 15 millones de personas, son los defensores más vehementes en EE.UU. del Estado judío, en parte porque consideran su existencia un requisito para la segunda venida de Jesús.
"Muchos evangélicos que apoyan a Trump creen que la restauración de Israel como Estado-nación y el regreso de los judíos a su tierra es un presagio del regreso de Jesucristo", recalcó Fea.
"Es una interpretación basada en una lectura literal de los libros proféticos del Viejo y Nuevo Testamento, e implica que el éxito de Israel como nación es central para el plan futuro de Dios para el mundo", agregó.
Robert Jeffress, pastor de la First Baptist Church en Dallas (Texas) y uno de los predicadores evangélicos más influyentes en la Casa Blanca, desgranó la génesis bíblica de esa teoría en un artículo publicado en la página web de la cadena Fox News.
"Dios prometió a Abraham, el padre de los judíos, que le daría a él y a sus descendientes la tierra que ahora conforma el Israel moderno (...). Esa clara promesa de Dios es la razón por la que los cristianos estadounidenses de ambos partidos respaldaron el reconocimiento del Estado de Israel en 1948", resumió el pastor.
El respaldo de los evangélicos a Trump descolocó a muchos observadores de la carrera presidencial en 2016, cuando esa comunidad tan conservadora respaldó decisivamente a un candidato divorciado en dos ocasiones, protagonista de escándalos de adulterio y que hace pocos años defendía el derecho al aborto.
Ese logro de Trump se debió, en parte, a su selección como vicepresidente de Mike Pence, que se describe como un "católico evangélico renacido" y ha impregnado la Casa Blanca de un profundo conservadurismo social.
Otro influyente evangélico es el secretario de Estado, Mike Pompeo, quien la semana pasada opinó que Trump podría haber sido enviado por Dios para salvar a Israel de la amenaza de Irán, igual que la reina Esther, que en un episodio bíblico intercedió para salvar de un genocidio a los judíos del Imperio Persa.
"Como cristiano, por supuesto que creo que eso es posible", afirmó Pompeo en una entrevista con la televisión CBN.
El voto de los cristianos conservadores puede ser clave para la reelección de Trump en 2020, y hace dos semanas un grupo de líderes evangélicos recibieron en la Casa Blanca detalles del plan de paz que el yerno del presidente, Jared Kushner, presentará próximamente.
"Varios asistentes expresaron preocupación por la posibilidad de que el plan de paz pueda dar a los palestinos una capital en Jerusalén este", informó el portal Axios, citando una fuente que asistió al encuentro.
Ese rechazo de la solución de dos Estados alinea a los evangélicos con la derecha israelí, y ha facilitado una simbiosis entre las prioridades políticas de Trump y las del primer ministro, Benjamin Netanyahu, que se juega su cargo el 9 de abril.
"Israel nunca ha tenido un mejor amigo que usted", le dijo Netanyahu a Trump en la Casa Blanca. EFE

Pacifico Comunicaciones

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