Abril 20, 2021
Atardecer en el Monte Sinaí. - Foto: Wikipedia - CC BY-SA 3.0
La manera más emblemática de recordar la salida de la esclavitud es tener nuestros hogares absolutamente limpios de alimentos fermentados, -de jametz- durante la fiesta de Pésaj.
La prohibición del jametz no se limita simplemente a la fiesta de Pésaj ya que tampoco se podía ofrecer levadura en el altar del templo de Jerusalén.
Rambam-Maimónides, en su Guía de los Perplejos (3:46), sugiere que “la Torá prohíbe la ofrenda de jametz en el altar del templo porque es similar a las prácticas idólatras paganas que ofrendaban pan leudado, con toda clase de alimentos dulces y untaban sus sacrificios animales con miel”. La correspondencia del jametz con la idolatría se vuelve aún más fascinante cuando la aplicamos a la prohibición del jametz en Pésaj. Aprendimos que la matzá simboliza la prisa del éxodo (Shemot 12:39), pero ¿por qué debería prohibirse toda la levadura? El Zohar (2:182) equipara jametz e idolatría: “Quien come jametz en Pésaj es como si le rezara a un ídolo”. Muchos comentaristas han sugerido que la ceremonia del Cordero Pascual en Egipto fue un rechazo público al culto egipcio a las ovejas. Rashí (comentando Shemot 12:20) ve el mandato de tomar el cordero como un rechazo público de la adoración pagana.
Grandes rabinos compararon entre la levadura y el “yetzer hará”, la inclinación al mal, la fuerza impulsora del pecado, y el Talmud en Berajot 17a nos cuenta que, “el rabino Alexandri terminaba sus oraciones suplicando: Maestro del Universo, Tú sabes muy bien que es nuestro deseo actuar de acuerdo a Tu voluntad; pero ¿qué nos impide hacerlo? - la levadura en la masa”. En la Torá, se utilizan dos términos para designar la levadura: “seor” y “jametz”. ¿Cuál es la diferencia entre ellos? Seor es un trozo de masa a la que se le ha dejado alcanzar un alto grado de fermentación y es incomible, pero cuando se amasa un trozo de esa masa con una mezcla de harina y agua, acelera el proceso de fermentación y crea “jametz”. El rabino Alexandri ve al “seor” como una metáfora de los poderosos impulsos y las pasiones inflamatorias que acechan dentro de nosotros. Nuestra mente tiene la capacidad de distorsionar la realidad de nuestra visión, inflamar nuestros deseos y llevarnos en direcciones que nunca tomaríamos si siguiéramos la razón. El impulso al mal fermenta y corrompe. La “levadura en la masa” nos hace perder el autocontrol, nos vuelve irracionales y nos lleva a la deshonestidad.
El rabino Naftali Tzvi Berlin sugiere que la importancia del jametz radica en el ejercicio del control humano más que en su pérdida. La matzá no aprovecha el ingenio tecnológico humano y la creatividad que permite al hombre levar la masa más que la simple harina y el agua que son parte de la Creación. Jametz es el epítome de la intervención humana en la naturaleza. Por lo tanto, quitar la levadura simboliza la supervivencia y la existencia continua del pueblo judío, que sobrevive a “través del espíritu divino”. Alcanzar que el pan creciera fue un avance especializado en la tecnología alimentaria, una típica manipulación humana de los elementos. Esta creatividad e ingenio se describe como lo “divino” en el hombre, su “imagen de Dios” y nos recuerda que también el ser humano puede y debe crear.
Sin embargo, en el lugar donde la presencia de Dios se manifiesta más intensamente, en el Templo, no hay lugar para ese espíritu creativo. El altar no es un lugar para la tecnología alimentaria, allí consagramos que la materia prima tiene fuente divina. Jametz, el producto de elaboración humana, no tiene lugar allí. Sería un contrasentido presuntuoso.
De manera similar, en la fiesta del nacimiento de nuestra nación, liberada saliendo de un régimen opresivo, explotador y tiránico, sin levantar un dedo, conmemoramos el poder de Dios. En el Mar Rojo, la gente estaba acurrucada, asustada, y aterrorizada ante el imponente ejército egipcio y Moshé les instruyó “no temáis; estad firmes, y ved la salvación que Dios hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. El Señor peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos” (Shemot 14: 13-14).
Por lo tanto, conmemoramos este evento absteniéndonos de manipular nuestro alimento más básico: el pan. Proclamamos que la esencia misma de nuestro ser proviene directa y completamente de Dios.
El rav Yoel Bin Nun, nos dice que en Shavuot-Pentecostés que cristaliza la identidad del pueblo judío, traemos dos hogazas de pan al templo (Shemot 23:17). Pero en la ofrenda de acción de gracias (una variación de la ofrenda de paz - shelamim), se llevan al Templo tres tipos de panes. Para el rav Bin Nun la levadura representa la realización de un proceso que ha seguido su curso debido. El mejor producto de la harina y agua es un pan o un pastel hechos con levadura. Evitar la fermentación, por otro lado, representa figurativamente solo el punto de un proceso incumplido, que apenas está en su primera etapa. Por ello no podemos vernos representados por el símbolo de la levadura, porque todavía debemos recorrer el tortuoso camino del perfeccionamiento humano y religioso.
Shavuot es el momento de traer los primeros frutos de la nueva cosecha en la Tierra de Israel al Templo y está vinculado a Pésaj por el Omer. Contamos siete ciclos de siete días desde Pésaj y luego celebramos Shavuot.
Pésaj es el comienzo de un proceso; Shavuot es su final. En Pésaj, comemos solo pan sin levadura después de eliminar lo leudado. En Shavuot, traemos panes de levadura porque estamos llegando al fin del proceso.
En Pésaj logramos nuestra libertad pero, al comer únicamente matzá siete días, tomamos conciencia que apenas estamos dando los tímidos primeros pasos como nación. Para llegar al objetivo faltan siete semanas, recién entonces podremos celebrar nuestro desafío espiritual al recibir la Torá que encarna nuestro desafío, nuestra meta y nuestro destino. En segundo lugar, porque Shavuot es la fiesta de la Tierra de Israel en la que traemos los primeros frutos y enfatizamos la idea de que nuestro objetivo es crear “un reino de sacerdotes y una nación santa”, un pueblo que en su tierra viva siguiendo los principios morales establecidos en los Diez Mandamientos y en la Torá. En el final de esa etapa podremos ingerir el pan completo -de la obra realizada y lograda- con levadura.
Asimismo, en el sacrificio de acción de gracias de Shavuot, cuando reconocemos la liberación de la situación que puso en peligro la vida, por sanarnos de una enfermedad o algo peor, traemos tres panes juntamente con el sacrificio de alabanza, panes ázimos amasados con aceite, hojaldres ázimas untadas de aceite y tortas de flor de harina amasadas con aceite" (Vaikrá, 7:12). La ofrenda describe el viaje desde las profundidades del temor y la desmoralización hasta las alturas de la salud y la vida. El simbolismo de esta ofrenda habla del agradecimiento al papel que Dios juega al ayudarnos a salir de una situación desesperada y agobiada, dolorida, y pesimista, otorgando esperanza y salvación. Ese es el papel de la levadura y el pan ázimo en la ofrenda de acción de gracias. Esos son los dos polos del puente que une ambas fiestas.
Les deseo queridos amigos de Aurora y a todo el pueblo un Pésaj feliz sin levadura y a su tiempo un Shavuot con levadura, donde podamos festejar no solo nuestra superación personal sino la definitiva liberación de la pandemia que tanta desocupación, secuelas de la enfermedad, muerte y pesimismo viene causando hace ya más que un año a todos los seres humanos.
Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
Una mesa lista para el Seder de Pesaj Foto: Wikimedia Dominio Público
Las familias judías pudieron volver a reunirse hoy en Israel en torno a la mesa del "seder", la cena ritual que da inicio al Pésaj (Pascua) que debió circunscribirse al grupo nuclear o en muchos casos no pudo celebrarse el año pasado por un toque de queda que limitó la fiesta de la libertad.
Sin restricciones este año tras la exitosa campaña de vacunación, la cena ceremonial de hoy abre una semana festiva en Israel, que conmemora el éxodo desde Egipto cuando el pueblo judío escapó de la esclavitud.
"Y por supuesto me siento mucho más cómoda al reunirme con mis abuelos cuando todos ya están vacunados y no tener que estar preocupada por el virus", declaró Yuval Ungar, de 23 años, antes de trasladarse a la casa familiar.
El lavado de manos de manera ritual, el consumo de cuatro copas de vino y la lectura de la Hagadá, libro que recopila el relato bíblico del éxodo de los judíos, son parte de la tradicional cena de hoy.
Esta festividad se caracteriza porque no se consume productos hechos con harina leudada, incluyendo cerveza y pan.
En su lugar se come el "matzá", pan ázimo que rememora la apresurada salida de los judíos del Egipto faraónico, tras más de 200 años como esclavos, por lo que no tuvieron tiempo de cocer sus panes.
Las familias, sobre todo religiosas, limpian minuciosamente las casas antes de la Pascua judía para dejarlas sin una mota de levadura y buena parte de los negocios también se vacían de productos leudados.
El año pasado el toque de queda y el cierre de ciudades para contener el coronavirus impidió que las familias se reunieran. Hoy con más de la mitad de la población vacunada con las dos dosis y la pandemia controlada, Israel comenzó a celebrar al caer la tarde una de las festividades más importantes de la tradición judía. EFE y Aurora
Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
Por Rabino Yerahmiel Barylka
Foto: Pixabay Conmemoramos cada año que en el séptimo día Pesaj, después de la partida de Egipto, que los hijos de Israel se encontraron atrapados por un lado por montañas mientras que sus inminentes captores egipcios les perseguían y frente a ellos tenían el Mar de los Juncos al que debían ingresar. El mar se divide y se seca a medida que pasan, y luego, el mismo mar, arrastra en sus aguas a los carros y jinetes egipcios.
Sin embargo, antes de este momento, la Torá relata un evento al que normalmente no prestamos suficiente atención porque parece aparentemente marginal, pero en él se encuentra una enseñanza que nos acompaña hasta hoy.
En medio del pandemonio que se produjo tanto para judíos como para egipcios la salida de tanta gente del país, Moshé se aventura a buscar la tumba de Yosef, y toma sus restos ejecutando así su deseo.
¿Por qué la Torá consideró tan importante relatar este evento? ¿Por qué en ese contexto?
Si los hermanos de Yosef habían prometido enterrarlo en la Tierra de Israel, obviamente era necesario hacerlo, pero también podemos suponer que hicieron muchas otras cosas que la Torá no mencionó. Los restos de los hermanos de Yosef quizás también pueden haber sido traídos a la Tierra de Israel, pero la Torá no menciona nada de eso, entonces, ¿por qué la Torá considera tan importante mencionar este evento en particular?
El rav Shimshón Raphael Hirsch, expresó que el objetivo principal de la historia fue reprochar a los hijos de Israel. Llamarles a la atención y concentrar sus mentes en el objetivo de lo que estaban haciendo. Ellos acababan de presenciar gestas milagrosas e imposibles lógicamente, pero tienen miedo de emprender su viaje. ¿Son normales? Sí, así somos los humanos. Vemos y no creemos lo que sucede a nuestro alrededor.
Tan mala fue la situación que tuvieron que emprender un largo camino porque temían llegar directamente a la Tierra Prometida. Hay algo incomprensible en la actitud del grupo de esos esclavos manumitidos, acerca de los cuales sabemos que no mostraron mucho apuro por salir de la esclavitud y que según el midrash Mejilta, incluso la mayoría absoluta de ellos se quedó en Egipto.
Justo entonces, Moshé logra tomar los huesos de Yosef, la persona que, varios siglos antes, había creído que los judíos serían redimidos. “Y Yosef dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas .A. ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Yitzjak y a Yaakov. E hizo jurar Yosef a los hijos de Israel, diciendo: .A. ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos.” (Bereshit 50:24-25).
Yosef es un modelo digno a seguir que puede enseñar muchos siglos después de su desaparición, sobre la fe y la creencia y de que nuestro camino es justo, incluso si debemos seguir una vía sinuosa y difícil. Él fue quien había juramentado a los hijos de Israel, “diciendo: .A. ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros” (Shemot 13:19).
El éxodo de Egipto y nuestra redención se pueden lograr de dos maneras: la primera es a través de eventos militares o políticos sin pasado y sin visión de futuro. Simplemente como resultado de condiciones sociales, económicas o geopolíticas que se presentan en una oportunidad que permite a la gente escapar huir, una oportunidad que no se ignora, como tantas gestas de muchas naciones, resultado de coyunturas complejas y convenientes. Pero, nosotros preferimos la interpretación que todo lo que nos sucede, es parte de la visión que nuestros antepasados tuvieron varios siglos antes, inspirados en la Revelación y Testimonio en su propósito. Entendemos que el Éxodo no fue un evento aislado, separado de todo contexto histórico, sino producto de esa visión que es esperanza, certidumbre, y convicción. Moshé nunca declaró que está sacando a los judíos de Egipto porque es un líder fuerte y carismático que opera contra un opresor cruel (aunque esto es absolutamente cierto). Moshé se propone continuar implementando la visión de Yosef, que sabía que Dios los visitará, y les hará ascender a la tierra que juró a Abraham. Por eso la Torá enfatiza a la nación que no tenía fe, que Moshé se llevó los huesos de Yosef. La gente había seguido una vez a Yosef hasta Egipto, y ahora estaban llevándose los huesos de Yosef cuando van a regresar a su hogar en Israel. La visión de los soñadores se cumple irremediablemente.
Intrínsecamente vinculada con el pasado y el futuro, nuestra historia sigue una visión como parte del mensaje que transmite a las generaciones futuras.
Pasar por el mar sin ahogarse fue un fenómeno importante, pero, más significativo aún fue saber que se estaba cumpliendo con una visión que no finalizaría hasta llegar a la Tierra Prometida para construirla según los valores que habían recibido. Era más que un motivo para vencer el miedo natural.
¡Jag Sameaj!

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Victor Villasante
Foto: Zoom
La aplicación moda recibió la aprobación de una junta rabínica para ser utilizada durante el Seder de Pesaj. De esta forma, muchas familias podrán compartir la festividad desde distintos puntos del mundo.
En las últimas semanas, la aplicación Zoom incrementó sus descargas en Israel. El software generó encuentros familiares a través de una pantalla y también comenzó el semestre universitario por esta vía.
De acuerdo a las restricciones impuestas en Israel por el gobierno donde no se permiten reuniones de más de 10 personas, un grupo de rabinos sefardíes marroquíes de Israel, Igud Jajmei Hamaarav Beeretz Yisrael, permitieron el uso de la aplicación durante el Seder de Pesaj.
El decreto rabínico se logró gracias a la consulta de un Talmid Jajam (un sabio estudiante) y la respuesta por parte de la junta rabínica. Para lograr las llamadas audiovisuales sin romper con el Yom Tov los usuarios deberán conectarse al programa antes del inicio de la fiesta.
Estos rabinos sostienen que se eliminará parte de la tristeza que sienten las familias por no poder compartir la cena de Pesaj. Es un decreto que despertó controversia de inmediato en el ambiente religioso. El rabino jefe de Safed, Shmuel Eliyahu, dijo que los rabinos que dieron el permiso para usar Zoom se habían "equivocado".

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Victor Villasante

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