Octubre 23, 2020
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No es ninguna sorpresa que la crisis generada por la COVID-19 haya cambiado, mejor dicho, revolucionado, el esquema de vida que conocíamos hasta principios de este año. Acciones tan sencillas como salir a trabajar o sencillamente “a dar una vuelta”; las compras en el supermercado; ¡hasta sacar la basura! se convirtieron en rutinas complicadas y riesgosas.
La alternativa de quedarse en casa, un acto tan sencillo e inocuo, se complicó exponencialmente, especialmente porque como sociedad habíamos llegado al punto de ocupar, sustancial o banalmente, cada espacio de nuestro tiempo de descanso o de ocio. Nunca antes en la cultura humana “no hacer nada” estuvo lleno de tantas cosas.
Una de las actividades que ha colmado nuestro tiempo libre se define bajo el nuevo término de “infoentretenimiento” [infotainment en inglés], que cubre el contenido comunicacional que usamos para entretenernos e informarnos. Entonces, no es de extrañar que con los avances que hemos visto hasta la fecha en las tecnologías de información, el infoentretenimiento se haya convertido en una disruptiva y pujante empresa que implica millones de dólares en inversiones cada año, con un ecosistema en franco crecimiento debido a la obligación de quedarnos en casa buscando contenido para nosotros mismos y para nuestra familia, y que además nos ayude a superar exitosamente la crisis.
A esta altura en esta nota, seguramente ya ha pensado que si se trata de tecnología la Startup Nation debería estar jugando un papel estelar en toda esta temporada. Y efectivamente así es. Aunque muchas veces ni siquiera lo notemos, hay toda una constelación de empresas israelíes dedicadas al gran tema del infoentretenimiento. Desde aprender a tocar instrumentos musicales, editar contenido en videos, hasta manejar las repeticiones instantáneas de las transmisiones deportivas, son compañías israelíes las que están ocupando puestos de vanguardia en los arreglos y tratos mundiales especializados. Esto debería poner en aprietos a los promotores del BDS, quienes tendrían que abocarse a recorrer sus casas y oficinas para boicotear la tecnología israelí, que finalmente les hace la vida más llevadera.
Gracias a la prensa especializada, recientemente se ha revelado una lista de compañías israelíes que están marcando pauta en el ecosistema del infoentretenimiento. Son tan exitosas que sus propuestas están siendo absorbidas por importantes medios de comunicación o su uso por el público se está volviendo masivo. Sus capitales iniciales oscilan entre $3 millones y $260 millones, según cada caso particular.
En la lista figuran compañías como WSC Sports. Su tecnología, acogida por NBA [National Basketball Asociation] o la liga Cricket de Australia, provee las “mejores repeticiones posibles” valiéndose de la Inteligencia artificial [IA], que analiza las transmisiones en vivo y marca y organiza automáticamente los momentos estelares, de manera que ha justificado la acuñación del término automágico para definir lo inexplicablemente automático.


También destaca la compañía Wibbitz, cuya plataforma utiliza IA para crear videos en línea de texto e imágenes para noticias —más rápido y fácil—. Su promesa: “Wibbitz te da la libertad de crear videos en línea cortos en minutos, sin necesidad de tener experiencia”, promesa que ha sido muy bien aceptada por la importante cadena NBC, por ejemplo.
Otra marca israelí que seguramente los jóvenes deben estar consumiendo para sus creaciones es el conjunto de aplicaciones de Lightricks, entre los que se encuentran Facetune 2, Enlight Photofox, Enlight Videoleap y Enlight Quickshot. Todas estas dedicadas a “reinventar la creatividad a través de la tecnología”.
Y para recortar arbitrariamente esta nota finalizaremos destacando los productos de JoyTunes Ltd. dedicados a los programas de aprendizaje de instrumentos musicales, en los que ofrecen aplicaciones como Simply Piano y Piano Maestro, ampliamente utilizados por maestros de piano y que alcanzan hasta un millón de usuarios cada semana.
La próxima vez que le llame la atención una aplicación que le haga la vida más entretenida e informada revise los créditos, es muy probable que se trate de un emprendimiento israelí.

Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
Foto: Pixabay

Para Sonarax la llegada del Covid-19 despertó la era del ultrasonido. La start-up israelí basada en Haifa y dedicada a la conectividad ultrasónica ofrece al mercado soluciones que permiten que los aparatos se comuniquen entre sí, intercambiando órdenes e información, no solamente cifrada, sino inaudible para el oído humano y hasta para los perros.
¿Y cuáles aparatos y dispositivos estarían disponibles para esta nueva tecnología? Pues todos aquellos que posean micrófono y parlante, lo que convierte a su teléfono inteligente en una versátil herramienta que aún no conoce todo su potencial.
¿Y qué tiene que ver este tipo de tecnología con la crisis generada por el coronavirus? Imagínese que entra a un ascensor y en vez de tocar los botones exponiéndose al contagio viral usa su teléfono inteligente para indicarle al ascensor a qué piso se dirige. Sonarax logrará convertir su celular en un omni-control remoto para manejar una infinidad de aparatos que hayan sido compatibilizados con esta tecnología. Sin tocar nada.
Otras aplicaciones con las que Sonarax puede ayudar durante esta crisis, que nos ha impuesto una "nueva normalidad", son la verificación de asistencia, la verificación de distancia social, tiempo de reuniones con otros, intercambio remoto de información o data, control de accesos y hasta pagos, no solamente a través del software compatible con los sistemas operativos Android, Windows y Apple, sino a través del hardware que pudiera ser necesario y que permite una novedosa variación de la Internet de las Cosas y su miríada de aplicaciones en las empresas, arenas deportivas, tiendas, espectáculos, entre muchas otras.
Entre las ventajas de la comunicación ultrasónica está la no dependencia de redes tradicionales, como el wifi o el bluetooth, a las que el ultrasonido supera en precisión, seguridad, privacidad y eficiencia de costos, cualidades que los promotores no dejan de enfatizar, además de agregar que el ultrasonido es más "verde", toda vez que no hay contaminación con ondas de radio.
En lo que respecta a la seguridad, la data manejada no pasa por ningún servidor [blanco favorito de hackers y ladrones de datos] sino que se transmite herméticamente de dispositivo a dispositivo.
Por otra parte, al contrario de las ondas de radiofrecuencia que logran atravesar paredes, las ondas de ultrasonido pueden ser confinadas a ambientes determinados y evitar así su filtración hacia ambientes indeseados o no controlados.
En el caso de la detección de personas positivas para Covid-19, el wifi o el bluetooth se activan aunque la persona se encuentre en la habitación de al lado, al otro lado de la pared, generando alarmas innecesarias, mientras que con el ultrasonido la precisión de distancias es bastante mayor y pudiera ser tan pequeña como 30 cm.
Sonarax también puede ayudar a determinar la duración de los encuentros con otras personas, manteniéndolas dentro de un rango determinado de seguridad.
Si usted nació en los años 60 seguramente recordará al abuelo del control remoto de la TV, que con un chasquido activaba el selector de canales y con el siguiente lo detenía al llegar al canal de su preferencia. El sistema de Sonarax se basa en el mismo principio, pero con las ventajas que trajo consigo la tecnología de avanzada del siglo XXI.
La página web de Sonarax, que proclama como lema "Data Over Sound" [datos a través del sonido], ofrece un demo en vivo para que cualquier persona interesada experimente y compruebe el funcionamiento del sistema. Al bajar la aplicación del demo a su teléfono inteligente logrará ordenar con este una rutina en vivo a su propio computador. Solamente hay que estar seguro de que tanto el micrófono como las cornetas de ambos dispositivos funcionan bien para que logren comunicarse entre ellos.
Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
Foto: Eli Cohen
El Instituto Technion de Israel ha desarrollado una pegatina para las mascarillas faciales que pudiera filtrar y neutralizar el coronavirus causante de la pandemia de COVID-19.
Se trata de una pegatina elaborada por impresión 3-D que contiene nanofibras capaces de filtrar nanopartículas. Al unirse la pegatina a una mascarilla médica convencional, esta puede neutralizar gérmenes y virus adheridos a las nanopartículas atrapadas, impidiendo que pasen al sistema respiratorio del usuario.
El uso de este filtro autoadhesivo es muy sencillo: el usuario sólo debe adherirlo al exterior de la mascarilla médica luego de habérsela colocado en el rostro. La pegatina está diseñada para un sólo uso, por lo tanto es desechable.
Por el momento, el ministerio de Salud de Israel autorizó las pruebas de las pegatinas antivirus en los hospitales estatales, para luego dar luz verde a un eventual uso general entre cualquier personal que combata la pandemia.
Junto a los ingenieros del Technion, trabajan en este proyecto la dirección de Cirugía y Medicina Maxilofacial del Centro Médico Galilea, además del Departamento de Investigación y Desarrollo del ministerio de Defensa de Israel.
Por Israel21c
Fuente : Aurora Digital
Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
Carne asada natural Foto ilustración: Holger Langmaier Pixabay
Israel ha mezclado su receta para la innovación con su apuesta gastronómica y crea productos como filetes cultivados o zumos sin azúcar, para convertirse en potencia mundial en tecnologías de los alimentos, que planean revolucionar nuestra alimentación al mismo tiempo que luchan contra el cambio climático.
La pequeña ciudad costera de Ashdod, en el sur de Israel y conocida por su puerto y su cercanía a la Franja de Gaza, alberga sorpresivamente uno de los centros de innovación cuyas tecnologías pueden ser determinantes para el futuro de la humanidad.
Su nombre es The Kitchen -la cocina- pero no tiene hornos sino laboratorios y quienes allí trabajan no son chefs sino científicos y emprendedores. El producto final, sin embargo, es el mismo que de una cocina tradicional: comida.
"La industria alimenticia está entendiendo que hoy los consumidores se están haciendo más preguntas. Están exigiendo mejor comida, más sana y sostenible, y la principal herramienta para realizar ese cambio es la tecnología", señala Jonathan Berger, CEO y fundador de The Kitchen, a la que describe como una incubadora especializada en facilitar el crecimiento de empresas dedicadas a tecnologías de los alimentos.
Esta incubadora, que acaba de cumplir cinco años, es parte del Grupo Strauss, la segunda empresa gastronómica más grande del país, y recibe importante financiación de la Autoridad de Innovación de Israel.
Su trabajo consiste en seleccionar empresas que trabajen en innovación aplicada a alimentos, invertir en ellas y proveerles oficinas, laboratorios y equipos técnicos que los acompañan en cuestiones que van desde licencias y regulaciones hasta elementos químicos y nutricionales.
Una de esas empresas es Aleph Farms, que se dedica a la producción de carne hecha a partir de células musculares extraídas de animales, comúnmente conocida como carne cultivada o artificial.
"A diferencia de otros, enfocados en carne picada, ya sea de pollo, pescado o vaca, nosotros tenemos una tecnología única para construir la estructura en la que crecen las células, lo que nos permite hacer lo que se conoce popularmente como filete, que es mucho más difícil", explica Gary Brenner, vicepresidente de producto de Aleph Farms que, al igual que la mayoría de las empresas dedicadas a este tipo de carne, espera poder lanzarse al mercado entre fines de 2022 o principios de 2023.
"En los próximos 20 años se espera un aumento poblacional de un 30%, por lo que se necesitan fuentes alternativas de comida, y nosotros somos una de ellas", señala.
Consultado por una posible reacción negativa de la industria de la carne, Brenner enfatiza que su empresa se reconoce como parte de tal industria y agrega que la relación con las compañías tradicionales del área no es de antagonismo sino de cooperación, al punto que "los inversores de Aleph Farms son de la industria de la carne, que está tomando mucho interés en el tema y lo ven como una extensión de su estrategia".
Otra de las compañías que se ha "cocinado" en The Kitchen es Rilbite, cuya tecnología ha creado un producto que se asemeja a la carne picada, con tan solo seis plantas.
"Lo que se hacía hasta ahora era carne basada en plantas, nuestro producto es carne hecha con plantas", dice Barak Melamed, fundador de la compañía, que hoy es la única autorizada a proveer este tipo de alimentos a niños israelíes en las escuelas.
A diferencia de Aleph Farms, Rilbite no busca hacer carne, sino "una alternativa, que se asemeja, que es sabrosa y práctica" y que "puede sustituir cualquier plato que lleve carne picada, ya sea que se cocine en una parrilla, una plancha o al vapor".
"El mayor desafío no es que la gente lo compre, sino que lo pruebe", agrega Melamed y, aunque considera que en general los productos que imitan a la carne han contribuido a cambiar la mentalidad de la gente, opina que "durante muchos años estos no han sido buenos" y han desalentado a los consumidores.
Más allá de la necesidad de buscar alternativas para alimentar a cada vez más gente y la urgencia de reducir el impacto medioambiental de la cría masiva de animales, una de las problemáticas más urgentes vinculadas a la alimentación humana es el consumo excesivo de azúcar, algo que Eran Brachinsky, CEO de la empresa Better Juice, está decidido a combatir.
Su tecnología, también desarrollada en conjunto con The Kitchen, consiste en un dispositivo que reduce la cantidad de azúcar en zumos de fruta naturales.
"Hasta ahora no existía una solución en el mundo para esto, y la gente la ansiaba", explica Brachinsky, que enfatiza que más del 20% de la ingesta diaria promedio de azúcar proviene de bebidas.
El dispositivo creado por Better Juice, que utiliza microorganismos para modificar la estructura molecular del azúcar, lo reduce hasta en un 80% y espera estar en el mercado en 2021, no está destinado a los consumidores finales sino a empresas que utilicen jugos naturales para hacer sus productos.
Estos tres emprendedores, con experiencias y antecedentes muy distintos, son hoy parte de lo que describen como la "comunidad" de gente dedicada a las tecnologías de los alimentos en Israel, en la que, aseguran, no compiten sino colaboran y que tiene hasta su propio grupo de Whastapp, donde comparten ideas y noticias sobre el tema.
"Israel es un caso único en lo que refiere a la industria alimenticia, ya que tuvimos que desarrollar todo tipos de fábricas en ese área para producir todo lo que comíamos porque era muy caro importar del extranjero, y eso, a día de hoy, resulta fundamental para aplicar nuestras tecnologías a los alimentos", explica Berger.
Y cierra: "este país es una start-up en sí mismo, creado bajo la premisa de que esta es la tierra, estos son los recursos y hay que hace lo mejor posible con ello". EFE
Foto ilustrativa: Pixabay
Después de que hace un par de años Intel adquiriera a la compañía israelí MobilEye por más de 15.000 millones de dólares, la multinacional de origen norteamericano vuelve a realizar una importante transacción para comprar a una empresa israelí.
En este caso se trata de la compañía de inteligencia artificial Habana Labs por una cifra cercana a los 2.000 millones de dólares.
En un comunicado oficial de Intel, la empresa señaló que Habana Labs es una empresa basada en Israel que "desarrolla aceleradoras de aprendizaje profundo programable para centros de data" e indicó que la combinación "fortalece el portafolio de inteligencia artificial de Intel y acelera sus esfuerzos en el naciente y rápidamente creciente mercado de Inteligencia Artificial, que Intel espera que sea de más de 25.000 millones de dólares para el 2024".
En el comunicado también precisaron que Habana se seguirá manejando como una unidad de negocios independiente y seguirá siendo liderado por su equipo administrativo actual, reportándose al grupo de plataformas de data de Intel. "Esta combinación da a Habana acceso a las capacidades de inteligencia artificial de Intel", al tiempo que mantiene la independencia en el trabajo diario de la empresa.
Navin Shenoy, vicepresidente ejecutivo de Intel, indicó que esta adquisición "avanza nuestra estrategia de Inteligencia Artificial, que es proveer a nuestros clientes con soluciones que encajan con toda necesidad de rendimiento, desde el eje inteligente hasta los centros de data".

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Victor Villasante
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